
La educación se constituyó en uno de los puentes fundamentales, en el instrumento privilegiado para la formación del hombre racional, del ciudadano, del individuo.
Me ha correspondido leer el capítulo I del texto, “Estado y Educación”. (1810-1840) de Sol Serrano1, donde se puede indagar y a la vez establecer que la formación de un sistema nacional de educación durante la República Conservadora, cuya máxima expresión institucional fue la Universidad de Chile, fue posible porque existía consenso en torno a tres elementos: “formar a todos los estratos de la población en la virtud republicana; incorporar el conocimiento racional a la acción, y el deber del Estado de llevar a cabo este cometido”.










